martes, 2 de marzo de 2010

Oleaje en el río Severn

Foto: Paul Williams

El oleaje del río Severn, en el Canal de Bristol, es uno de pocos fenómenos naturales verdaderamente espectaculares de Gran Bretaña. Las olas son creadas por la diferencia de mareas entre el mar y el río. Para que os hagáis un idea, la diferencia entre la marea baja y la marea alta puede llegar a ser de casi 15 metros.

Este fenómeno puede verse en el estuario del río Severn, donde se produce la segunda de las mareas más altas del mundo (hasta 50 pies de alto -aproximadamente 15,4 m-), tanto como los 60 oleajes que ocurren en aquellas zonas del mundo donde el estuario del río es recto y las condiciones de la marea son tales que permiten la formación de una ola surfable durante varios minutos.

El oleaje del Severn (uno de los 8 que tienen lugar en el Reino Unido) es uno de los más grandes del mundo, si bien estos fenómenos también se producen en La Seine et Gironde en Francia, en el Indus, en el Hooghly y el Brahmaputra en la India, en el Amazonas de Brasil con la famosa Pororoca, en el Petitcodiac, Nuevo Brunswick y también en el brazo del Knik Arm, en Alaska.

El fenómeno de este estilo más grande del mundo es el Ch'ient'ang'kian (Colgar-chou-FE) en China, en donde las olas logran una altura de hasta 25 pies (7,5 m) y una velocidad de 13-15 nudos (24-27 km/h).

En el Severn se dice que la ola avanza a un rango de velocidad de 14 millas (22 kilómetros).
Los surfistas que se congregan en el río pueden disfrutar de olas de medio metro pero con una longitud increíble. Más de quince minutos en una misma ola.

La forma del estuario es tal que el agua está concentrada en un canal cada vez más estrecho a medida que se levanta la marea formando la ola.

El curso del río va más allá de Avonmouth donde es aproximadamente 5 millas de ancho, luego pasa por Chepstow y de Aust, finalmente Lydney y Sharpness, donde su ancho es de aproximadamente 1 milla. El río se vuelve luego a estrechar a unas pocas yardas.

Al momento que el río alcanza Minsterworth, el cruce es de menos de unos cientos de metros, manteniendo ese ancho todo el recorrido hacia Gloucester.

A medida que el ancho del río disminuye rápidamente, también lo hace la profundidad del mismo, formándose así la ola.

De esa forma, según entra la marea al estuario, es dirigida a un canal cada vez más creciente. Consecuentemente, se produce la aparición del oleaje.


2 comentarios:

MIGUEL ANGEL dijo...

como siempre nos sorprendes con estas curiosidades de la naturaleza.
Es impresionante y a la vez increible que en rio exista esos fenómenos.
Gracias por compartir esta información.
Una abrazo.

Duende del Sur dijo...

Ya ves que practicar surf no se limita sólo al mar, querido Miguel Ángel.

Muchas gracias por tus palabras.

¡Un saludo!