miércoles, 14 de octubre de 2009

Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales

"Tuvimos que correr para salvar la vida", señaló una joven llamada Ngutu sobre la catástrofe de Samoa del pasado 29 de septiembre. Poco antes, un fuerte terremoto y un tsunami de cinco olas devastaron el paraíso turístico en las islas del archipiélago.

Gota Fría en el Levante español, tifones y tsunamis en Asia, huracanes en el Pacífico o tornados en Estados Unidos son sólo algunos ejemplos de los efectos letales que puede llegar a alcanzar la Madre Naturaleza y que, en este caso, ha sobrepasado el centenar de muertos.


No queda ahí la cosa. Según la organización
Oxfam Internacional, "el número de personas afectadas en el mundo a causa de desastres relacionados con el clima podría aumentar en un 50 por ciento para 2015, hasta alcanzar unos 375 millones de damnificados", según revela en el informe "El derecho a sobrevivir. El reto humanitario del siglo XXI" (Descárgatelo aquí).

Un Desastre Natural se puede definir como la ocurrencia de un fenómeno natural en un espacio y tiempo limitado que causa trastornos en los patrones normales de vida y ocasiona pérdidas humanas, materiales y económicas debido a su impacto sobre el ambiente, las poblaciones, propiedades e instalaciones. Sin embargo, no todo fenómeno es peligroso para el hombre. Por lo general convivimos con ellos y forman parte de nuestro ambiente natural. Por ejemplo, lluvias de temporada, pequeños temblores, crecida de ríos, vientos, etc. Aunque algunos, por su tipo y magnitud así como por lo sorpresivo de su ocurrencia, constituyen un peligro.

Según el criterio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los desastres se clasifican de la siguiente manera: Desastres Naturales y Desastres Tecnológicos. Entre los primeros se encuentran aquellos producidos por las fuerzas de la naturaleza y destacan los siguientes:

- Desastres generados por Procesos Dinámicos en el interior de la Tierra: Sismos/Terremotos, Maremotos/Tsunamis y Erupciones Volcánicas.

- Desastres generados por Procesos Dinámicos en la superficie de la Tierra: Deslizamiento de Tierras, Derrumbes, Aludes, Aluviones y Golpe de agua o Huaycos.

- Desastres generados por Fenómenos Metereológicos o Hidrológicos: Inundaciones, Sequías, Heladas, Tormentas, Granizadas, Tornados y Huracanes.

- Desastres de origen Biológico: Plagas y Epidemias.

- Desastres Tecnológicos: Incendios, Explosiones, Derrames de Sustancias Químicas, Guerras y Terrorismo.

En el marco del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, la Asamblea General designó el segundo miércoles de octubre como Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, que se observaría todos los años durante el Decenio (resolución 44/236).

La celebración anual de este día ofrece una oportunidad para que la comunidad mundial dirija su atención hacia la prevención de los desastres naturales y la forma en que podamos enfrentarnos a sus consecuencias.

La Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres se ha establecido como marco global de trabajo para la acción, con una visión tal que permite a todas las sociedades ser más resistentes ante los efectos de los peligros naturales y los desastres tecnológicos y ambientales relacionados con los mismos. Ello, con el fin de reducir las pérdidas humanas, económicas y sociales. Para ello, se requiere de la participación conjunta entre los gobiernos, organizaciones no gubernamentales, agencias de la ONU, la comunidad científica y los medios de comunicación para incrementar y estimular la conciencia pública sobre la reducción mundial del riesgo, la vulnerabilidad y los desastres, generando una cultura de prevención y protección a través de programas de reducción de desastres a escala mundial, regional, nacional y local.