sábado, 11 de enero de 2014

El satélite Jápeto



Jápeto (Iapetus) es uno de los satélites más raros del planeta Saturno; es el octavo más distante al planeta y el tercero en tamaño, con un diámetro de alrededor de 1.500 km, después de los satélites más grandes Titán y Rea. 

Descubierto por Giovanni Cassini en 1671, tarda en completar una vuelta alrededor de Saturno 79,33 días, a una distancia media de 3.561.300 km.


Compuesto fundamentalmente por hielo
, con no más de un 20% de material rocoso, Jápeto recibe su nombre del titán Jápeto. También es conocido como Saturno VIII.

Jápeto resulta demasiado pequeño para tener atmósfera y su temperatura en superficie oscila entre 143 y 173 grados bajo cero. Al igual que la Luna con la Tierra, siempre enseña la misma cara a su planeta. Es la única gran luna de Saturno desde la que se pueden ver bien los anillos, pues las demás se hallan demasiado cerca para percibirlos con claridad.

Pero es cierto, casi todo en Jápeto es raro. En vez de ser esférica, esta luna es más abultada en el ecuador que en los polos. Y tiene una cordillera muy alta de origen misterioso que envuelve la mayor parte del terreno alrededor de su ecuador. Debido a su robustez y la cresta gigante en forma de anillo, parece una nuez de gran tamaño.


En el siglo XVII, Giovanni Cassini observó que podía ver Jápeto cuando este se encontraba en un lado de Saturno pero no en el otro. Llegó a la conclusión acertada que uno de los hemisferios del satélite era más oscuro que el otro, característica confirmada por las imágenes de las sondas Voyager y Cassini/Huygens. Se cree que las regiones más oscuras lo son por estar cubiertas por un material de origen orgánico formado por compuestos de carbono y nitrógeno. El origen de este material oscuro no es conocido, aunque se cree que podría provenir del interior de la propia luna o bien ser materia de otros satélites o anillos. No se conoce con certeza el motivo real, aunque la segunda hipótesis cada vez es más apoyada por evidencias observacionales.

Sus cráteres de impacto son anchos y profundos como fosas infernales y existe una montaña de 20 kilómetros de altura que supera con mucho a nuestro Everest, en comparación tan solo una humilde colina. En este peculiar paisaje, según han descubierto científicos de la Universidad de Washington en St. Louis, el Instituto Lunar y Planetario y el Centro de Investigación Ames de la NASA, se producen las avalanchas de hielo más gigantescas de todo el Sistema Solar, con la excepción de Marte. Los derrumbamientos, realmente grandiosos, parecen desafiar as leyes de la física.

Los investigadores han identificado treinta avalanchas masivas de hielo en las imágenes de la Cassini. Diecisiete se hundieron en las paredes de los cráteres y trece se deslizaron por los toboganes de la cordillera ecuatorial. El hielo alcanza en su caída altísimas velocidades, pero entonces sucede algo extraño. De alguna manera, su coeficiente de fricción baja y comienza a fluir en lugar de desplomarse, viajando muchísimos kilómetros antes de que se disipe la energía de la caída y se detenga completamente.

Las avalanchas de hielo en Jápeto no son solo gigantescas, sino que son más grandes de lo que deberían ser dadas las fuerzas que los científicos creen las ponen en movimiento y las llevan hasta el final.

El equivalente de la avalancha de hielo de Jápeto en nuestro planeta es un raro desprendimiento de tierra llamado sturzstrom, que se caracteriza por tener un gran desplazamiento en sentido horizontal 20 o 30 veces más largo que su caída vertical. Incluso puede subir cuesta arriba. Estos deslizamientos de tierra extraordinariamente móviles, que parecen extenderse como un líquido en lugar de desplomarse como rocas, desconciertan a los científicos desde hace mucho tiempo.

Si le gustaría una foto como este Photoshop de la izquierda en su colección, entonces su destino está en la Cordillera Ecuatorial de Jápeto. Fue descubierta por la nave Cassini/Huygens el 31 de diciembre de 2004, y se trata de una cordillera de unos 20 kilómetros de ancho y 13 de alto que se extiende a lo largo de 1300 kilómetros en el hemisferio oscuro. Algunos picos se elevan más de 20 kilómetros sobre el nivel de las planicies circundantes. El nombre se debe a que sigue casi perfectamente el ecuador del satélite, aunque sólo abarca el lado oscuro.

La cordillera es un sistema complejo compuesto
por picos sueltos, largas serranías y una larga región con tres cadenas montañosas casi paralelas: Carcasonne, Toledo y Tortelosa. La presencia de múltiples cráteres revela que es muy antigua, aunque está restringida a la zona oscura: en la clara, sólo hay algunas elevaciones sueltas en el rango de los 10.000 metros.

En Jápeto hay otro desnivel muy notable, aunque este va hacia las profundidades: el inmenso cráter Turgis. Jápeto presenta numerosos impactos de meteoritos, pero ninguno tan grande: con 580 kilómetros de diámetro, ocupa casi el 40% de su superficie con una escarpadura de quince kilómetros hacia abajo.

Fotomosaico de imágenes de la sonda Cassini/Huygens que muestran
la Cassini Regio y Toledo Montes, la gran cordillera ecuatorial.

Jápeto es bastante más pequeño que la Luna y hay truco: su gravedad resulta cuarenta y cuatro veces menor que la terrestre. Eso significa que si aquí puedes llevar una mochila de veinticinco kilos, allí no tendrías problemas en cargar una tonelada de material. Y que si aquí eres capaz de saltar un metro, allí puedes saltar 44.

Lo va a necesitar... porque el desafío no es pequeño. Jápeto tiene varias peculiaridades curiosas. Una de ellas es que presenta dos regiones con un albedo fuertemente diferenciado: una muy clara (dividida en Tierra Roncesvalles y Tierra Zaragoza) y otra muy oscura con tonalidad rojiza que lleva por nombre Cassini. Y a lo largo de todo Cassini hay una inmensa cordillera de mil trescientos kilómetros de longitud recorriendo su ecuador, con unas alturas entre 16 Kms, incluyendo algunas elevaciones cercanas a los veinte mil metros. No se conoce la causa de esta gigantesca cordillera, que tiene el aspecto de un cinturón, aunque hay varias hipótesis.

Se estará preguntando el por qué de nombres como Roncesvalles, Zaragoza o Toledo en un satélite de Saturno. 
La respuesta es bien simple. Todos los accidentes geográficos de Jápeto llevan nombres extraídos del Cantar de Roldán, un poema épico de varios cientos de versos escrito a finales del siglo XI. Escrito en francés antiguo por un monje normando, Turoldo, este cantar de gesta narra deformando legendariamente los hechos de la batalla de Roncesvalles, que históricamente no pasó de ser una escaramuza, y que pudo enfrentar a tribus de vascones contra la retaguardia de las fuerzas carolingias al mando del conde Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña.

Además de los nombrados accidentes geográficos, las ciudades de Córdoba y Sevilla, también presentes en este poema, están representadas en Sevilla Montes y Córdoba Montes del hemisferio oscuro de Jápeto.


Más información: Si desean observar el planisferio completo de Jápeto, les dejo un par de enlaces de la NASA aquí y aquí, así como un pdf gráfico.

miércoles, 8 de enero de 2014

Titanoboa, la serpiente más grande que ha existido

Foto: Smithsonian.com
Filo: Chordata
Reino: Animalia
Clase: Sauropsida
Orden: Squamata
Suborden: Serpentes
Familia: Boidae
Subfamilia: Boinae
Género: Titanoboa
Head et al., 2009
Especie: T. cerrejonensis Head et al., 2009

Titanoboa cerrejonensis es una especie extinta de serpiente de la familia de los boidos, que vivió en el Paleoceno en Sudamérica entre hace 60 y 58 millones de años. Es la serpiente más grande encontrada hasta la actualidad, superando a la anterior poseedora del título, Gigantophis.

Titanoboa vivió entre hace 60 y 58 millones de años donde se sitúa la actual Colombia. Se le ha dado el nombre de Titanoboa cerrejonensis por su tamaño y por la mina de carbón del Cerrejón, una de las minas a cielo abierto más grande del mundo, en el Departamento de La Guajira, Colombia, situada en la formación geológica homónima. A través de un estudio comparado de sus vértebras, se estima que la serpiente medía 13 metros de longitud y tenía un peso aproximado de 1135 kg. 

Titanoboa tenía la apariencia de una boa constrictor y comía de todo, incluyendo cocodrilos y anacondas. En Cerrejón también fueron hallados esqueletos de tortugas gigantes (Cerrejonemys) y de cocodrilos (Cerrejonisuchus) que pudieron ser devorados por el enorme ofidio. 

Foto: Paleontología en Colombia.
"Es la serpiente más grande que ha existido en el planeta, de la familia de las boas, vivía en lagos y mataba a sus víctimas estrangulándolas y comiéndolas enteras", relata el geólogo Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical.

El Cerrejón, la mina de carbón al aire libre más grande del mundo, se convertiría desde 2002 en el mayor depósito de fósiles del planeta cuando Fabiany Herrera, por aquel entonces estudiante de pregrado, bajó del autobús y observó una roca que le llamó la atención, la levantó y descubrió una hoja fósil. El investigador Jaramillo intuyó entonces que en esos terrenos había existido una excepcional selva tropical. Fósil a fósil, los especialistas recrearon que en El Cerrejón había habido flores, frutas, plantas y tortugas gigantes, así como cocodrilos de quince metros y peces pulmonados de tamaño increíble.

En 2005, otro estudiante colombiano, Edwin Cadena, se sumó a las expediciones para buscar restos de tortugas, y encontró unas vértebras, que investigadores en Florida, EE.UU., identificaron como "de Titanoboa".

La investigación sobre el reptil, coordinada durante cinco años por el Instituto Smithsonian de Investigación Tropical y el Museo de Historia Natural de Florida, ha encontrado restos que indican que unas sesenta titanoboas vivieron en la zona. También abrió la puerta a otra revelación: la selva en la que vivía el gigantesco reptil era más húmeda, con más dióxido de carbono y varios grados más cálida que las actuales, lo que rompe la creencia de que a mayor calor, menos diversidad de especies. Y es que este poderoso animal no estaba solo. De acuerdo con investigadores de la Universidad de Florida, que publicaron un estudio en Paleontology, habría vivido ahí también una especie extinta, un pariente de los cocodrilos modernos de unos 6 metros de largo que pudo haber entablado cruentas batallas con Titanoboa, el Acherontisuchus guajiraensis, el cual dominaba un ancho río que desembocaba en el Caribe. Tenía un hocico largo, estrecho y con dientes puntiagudos, lo que indica una especialización en la caza de peces. De hecho, es el primer animal terrestre del Paleoceno, época inmediatamente posterior a la extinción masiva del final del Cretácico (que marca la desaparición de los dinosaurios), especializado en comer pescado, lo cual significa que competía con Titanoboa por la comida.

Acherontisuchus guajiraensis
"Con seguridad, los ejemplares más jóvenes corrían riesgos con Titanoboa, pero los más grandes podrían haber sido demasiado para la serpiente", comenta Alex Hasting, autor principal del estudio.

Otro antecesor de los cocodrilos también enfrentó a Titanoboa. Hace un años, paleontólogos de la Universidad de Florida presentaron al Cerrejonisuchus improcerus, un reptil de unos 2 metros de largo, un pequeño tamaño en comparación con los gigantes que vivían en la época. Fósiles de ambas especies han sido encontrados juntos en la mina de El Cerrejón.


Lo mismo que extinguió a los dinosaurios acabó con la mayoría de los cocodrilos que vivían en la época, pero los dirosáuridos, procedentes originalmente de África hace 75 millones de años y que cruzaron el Atlántico hasta llegar a Sudamérica, fueron unos de los pocos grupos que consiguieron salvarse.



Fuente: Muy Interesante.

lunes, 2 de diciembre de 2013

La nieve rosa




En algunos lugares del mundo de alta montaña se han encontrado grandes mantos de nieve de color rosa. No es ningún efecto óptico ni nada parecido, ya que si ponemos esta nieve rosa sobre un recipiente y la dejamos derretir, obtenemos un líquido de un color rosáceo bastante intenso, que bien podría pasar por alguna bebida refrescante o zumo de frutas. Según relatos de algunas personas que lo han probado, esta nieve rosa tiene un sabor parecido al de la sandía, de ahí que este extraño tipo de nieve, entre los anglosajones sea denominado como watermelon snow.

Por supuesto, esta nieve rosa no es ninguna novedad, no es producto de la contaminación, ni se ha descubierto recientemente, ya que hace más de dos milenios Aristóteles hacía referencia a este suceso en sus tratados sobre naturaleza. Alpinistas, exploradores y aventureros de todo el mundo también se han visto fascinados e intrigados por este extraño suceso, y la mayoría de ellos coinciden en que la nieve rosa toma un color más intenso cuando es aplastada a su paso.

Este fenómeno de la nieve rosa tiene una explicación científica, y al parecer en el interior de la nieve vive un micro alga llamada Chlamydomonas nivalis, que tiene la capacidad de sobrevivir a temperaturas extremadamente bajas y en lugares de alta montaña, en los que la concentración de oxígeno es menor debido a la gran altitud. 

Chlamydomonas nivalis
Cuando llega la primavera y la radiación UV del sol es mayor, estas micro algas se sienten atacadas y para defenderse emiten una gran cantidad de esporas, que contienen un pigmento rosáceo llamado astaxantina, que bloquea los rayos UV y que ayuda a las micro algas en su defensa contra el sol.

Por lo tanto, conviene aclarar, que la nieve cuando cae del cielo es blanca en todos los casos, pero con el paso de los días la población de este tipo de algas cada vez es mayor y según nos vamos acercando a la primavera, la probabilidad de ver este tipo de nieve rosa aumenta considerablemente.

Según diversos estudios, este inusual fenómeno puede producirse en cualquier lugar del mundo mientras las condiciones climatológicas sean lo suficientemente extremas.


Fuente: ABC.

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Se puede secar la ropa a temperaturas bajo cero?


Al hablar de temperatura del agua, nos referimos a la energía cinética promedio de las moléculas de agua, energía que en parte se convierte en calor. Siempre hay moléculas que se mueven más deprisa; y algunas se transfieren al aire. Sí, por las propiedades químicas particulares del agua. A una presión atmosférica normal, el agua se hiela a unas temperaturas bajo cero y se vuelve gas a más de cien grados. Pero la ropa no tiene que estar a cien grados para que el agua se evapore de ella. ¿La explicación?

Con el 100% de humedad sería imposible el secado. Cuando la temperatura baja de cero grados, la toalla mojada se hiela en cuanto el agua que contiene se enfría e iguala esa temperatura. Pero el tejido se seca, ya que tiene moléculas que circulan más deprisa, escapan de la prenda y pasan de sólido a gaseoso sin pasar por líquido. El fenómeno se llama sublimación.

Fuente: GEO.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Calamares del género Magnapinna

Foto: Daily Mail.
La familia Magnapinnidae fue creada en 1998 y contiene cuatro especies (M. atlantica, M. pacifica, M. talismani y una cuarta que permanece sin nombre debido a que sus restos se hallaban en muy mal estado. No obstante es lo suficientemente distinta de las otras tres como para ser considerada una nueva). Estos calamares que pueden llegar a medir hasta 7 metros de largo en total -contando los tentáculos-, habitan la zona oscura del océano por debajo de los 1200 metros. 
Poco se sabe aún sobre estos animales, puesto que son muy pocos los hallazgos de los que se tiene constancia. A lo largo de la última década, y gracias al aumento en el uso de vehículos de control remoto y sumergibles, podemos ver algunos vídeos en los que los investigadores tratan de inferir su comportamiento.

El 11 de noviembre de 2007, uno de estos vehículos de control remoto -perteneciente a la compañía petrolera Shell- consiguió grabar en vídeo uno de estos animales en un pozo submarino de extracción de gas en el Golfo de México, a la no desdeñable profundidad de 2.386 metros.


Como puede apreciarse en el vídeo, el animal adopta una postura estática con sus tentáculos colgando en un ángulo de 90º. Aunque se desconoce el por qué de este comportamiento, los investigadores sospechan que el animal supuestamente arrastra sus brazos por el fondo oceánico para, de ese modo, ir "barriendo" posibles presas que luego consume. Otros investigadores apuntan que Magnapinna se alimenta de forma pasiva tan solo tendiendo su trampa de elásticos apéndices hasta que algún incauto pez acaba enredándose en la musculosa maraña tentaculada.

Por último, os dejo una imagen que muestra la comparación de diferentes géneros de calamar gigante. De izquierda a derecha: 
Mesonychoteuthis, Architeuthis, Dosidicus, Taningia, Onykia, Magnapinna, Kondakovia, Galiteuthis, Megalocranchia y Asperoteuthis.

Fuente: Forgetomori


Fuente: Deep Sea News.