jueves, 3 de febrero de 2011

Los glaciares del Himalaya avanzan a pesar del calentamiento global


El comportamiento de los glaciares del Himalaya es opuesto al del resto de glaciares del mundo. Un estudio de la Universidad de Potsdam en Alemania ha declarado que la mitad de los glaciares estudiados en la región de Karakoram del noroeste del Himalaya son estables o están avanzando, mientras que alrededor de dos terceras partes se encuentran en retirada en otros puntos.

El informe ha sido publicado en la revista "Nature Geoscience" y en él se destaca cómo los glaciares de esta zona varían con el clima, la pendiente y el grado de restos de la cubierta de roca. El científico Dirk Scherler, ha presentado datos de detección en el cambio de los glaciares, en cuanto a su velocidad, tras observar la superficie de éstos durante ocho años, entre el 2000 y el 2008.

Fuente: NaturaHoy.

sábado, 29 de enero de 2011

Los árboles del sur de Europa tienen cada vez menos hojas


Desde hace 20 años los árboles de los bosques del sur de Europa y de la cuenca mediterránea tienen cada vez menos hojas en sus copas, debido al cambio climático. Las sequías, inundaciones y ventiscas extremas han provocado esta situación en todas estas especies de árboles. Esta situación destaca precisamente en este año, declarado el Año Internacional de los Bosques.

No obstante, el aumento de estas condiciones extremas no afecta sólo a los árboles, ya que su repetición influye también en las comunidades de hongos y animales que dependen de estos árboles en su alimentación. Además, esta circunstancia puede a su vez perjudicar al cambio climático, ya que al perder las hojas, los árboles tienen menos capacidad para fijar el carbono.

Fuente: NaturaHoy.

lunes, 17 de enero de 2011

Científicos creen que podrán "resucitar" a un mamut dentro de cinco años


Un equipo de investigadores japoneses asegura estar en condiciones de llevar a cabo un experimento científico sin precedentes: el nacimiento en laboratorio de un mamut lanudo, el primer ejemplar vivo de una especie que desapareció de la faz de la Tierra hace cerca de 10.000 años. Si todo marcha según lo previsto, el primer mamut de la era moderna podría ser una realidad en un plazo de cinco o seis años.

Están a punto de hacerlo. Y están convencidos de que, esta vez, tendrán éxito en su intento de "resucitar" una especie extinguida hace ya miles de años. Un paso crucial se ha dado ya: fue el pasado verano, cuando los investigadores consiguieron extraer ADN viable del tejido de un mamut congelado en los hielos perpetuos de Siberia y conservado en un laboratorio ruso especializado en los restos de este antiguo pariente de los elefantes.

"Los preparativos para llevar a cabo este objetivo ya se han realizado", afirma Akira Iritani, profesor emérito de la Universidad de Kyoto y director de las investigaciones.

Óvulos de elefante:

Según los planes del científico, los núcleos de varias células obtenidas del mamut congelado se insertarán en óvulos de elefante (previa extracción de sus núcleos originales), para crear un embrión que contenga los genes del gigante desaparecido. Después, el embrión se implantará en el útero de una elefanta y, si todo marcha según lo previsto, la naturaleza hará el resto y nacerá el primer mamut que vive en la Tierra desde los lejanos tiempos de su extinción.

El camino para llegar hasta aquí ha sido largo y tortuoso, y a pesar de que la idea de la sustitución nuclear no es nueva, lo cierto es que hasta ahora no había sido posible extraer núcleos celulares de mamut viables, que resultaran adecuados para llevar a cabo el ambicioso experimento.

Desde 1997, en efecto, un equipo de la Universidad de Kinki había logrado obtener, hasta en tres ocasiones diferentes, tejido de la piel y músculos de mamuts congelados en Siberia. Sin embargo, y a pesar de la buena conservación de los tejidos, la mayor parte de los núcleos celulares resultaron estar dañados por los cristales de hielo del permafrost siberiano. Razón por la que el proyecto de clonación de un mamut fue finalmente abandonado.

Pero en 2008, un biólogo japonés, Teruhiko Wakayama, del centro Riken para la Biología del Desarrollo, en Kobe, dio un enorme paso al conseguir, por primera vez en el mundo, clonar con éxito un ratón a partir de células que habían permanecido congeladas durante dieciséis años.

Células intactas:

Ahora, y basándose en las técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani ha logrado desarrollar un método eficaz para extraer los núcleos celulares de mamut sin dañarlos. Algo extremadamente difícil, ya que apenas entre el 2 y el 3% de las células obtenidas reunían las condiciones adecuadas para intentarlo.

Otro hito importante se dio durante la primavera pasada, cuando el equipo de Iritani invitó a participar en el proyecto a Minoru Miyashita, profesor de la Universidad der Kinki, que había sido director del zoo Tennoji, en Osaka, y que solicitó a zoológicos de todo Japón que cedieran óvulos de elefantas cuando éstas fallecieran.

Por último, el equipo invitó también al director del laboratorio ruso de investigación sobre mamuts y a dos expertos norteamericanos en biología de elefantes y fertilización in vitro de animales.

Así, si Iritani consigue crear por clonación un embrión de mamut, Miyashita y los dos norteamericanos se encargarán de trasplantarlo al útero de una elefanta africana viva. Si todo marcha según lo previsto, dentro de cinco o seis años nacerá un mamut, el primero que se verá en la Tierra desde la última Edad de Hielo.

"Si logramos crear el embrión -afirma Iritani- tendremos que discutir, antes de trasplantarlo al útero de una elefanta, cómo deberemos alimentarlo y cómo lo presentaremos al público. Tras el nacimiento del mamut, estudiaremos su fisiología y sus genes para averiguar los motivos que llevaron a la extinción de su especie".

Fuente: ABC.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Crean un sistema para escuchar lo que sucede en los océanos vía internet


Sin duda muy poco se conoce aún de los océanos del mundo; de hecho, mucha gente critica precisamente el que intentemos explorar el espacio cuando ni tan siquiera hemos explorado aún los amplios y extensos mares y océanos que conforman nuestro planeta. El problema es que explorar el océano es casi tan difícil como explorar el universo, ya que la tecnología para hacerlo no está al alcance de todos. Para hacer posible esto, se ha creado la web de LIDO (Listening to the Deep Ocean Enviroment).

Gracias a esa pagina es posible “escuchar” lo que sucede en los mares de varias partes del mundo, principalmente de Europa y Canadá. Esto se ha logrado con la ayuda de 12 hidrófonos, los cuales fueron distribuidos utilizando las plataformas de investigación utilizadas para vigilar terremotos y tsunamis.

El encargado de llevar a cabo este proyecto fue Michael André, un bioacústico de la Universidad Politécnica de Cataluña quien, junto a otros investigadores, ha pasado los últimos 10 años colocando estos hidrófonos alrededor del mundo:

“Ya existía un cableado que conectaba los observatorios europeos en mar abierto para obtener un seguimiento de datos geofísicos y astrofísicos. Nosotros hemos aprovechado la red existente para instalar hidrófonos que captaran sonidos en tiempo real…El sistema está conectado a la tierra, y las corrientes de datos de audio a un servidor en el que las señales se analizan y se publican directamente en Internet”.

Con esta página web, cualquier persona en el mundo puede monitorear el ruido de los mares y poder determinar la manera en la que el ruido influye en la conducta de los animales que conforman el medio marino.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Fabrican ladrillos con lana


Investigadores españoles y escoceses han añadido fibras de lana al material arcilloso con el que se fabrican los ladrillos y las han unido con alginato, un polímero natural que se extrae de las algas. El resultado son unos ladrillos más resistentes y ecológicos, según acaba de publicar la revista Construction and Building Materials.

“El objetivo era elaborar ladrillos reforzados con lana, y obtener un compuesto más sostenible, no tóxico, que empleara materiales locales abundantes, y mejorara su resistencia mecánicamente”, explican Carmen Galán y Carlos Rivera, autores del trabajo e investigadores en las Escuelas de Arquitectura de las universidades de Sevilla (España) y de Strathclyde (Glasgow, Reino Unido).

Las fibras de lana se han añadido al material arcilloso del ladrillo, que utiliza como conglomerante el alginato, un polímero natural de las paredes celulares de algas marinas. Según los test mecánicos realizados, el compuesto es un 37% más resistente que otros ladrillos de tierra estabilizada, sin cocer.

El estudio, que acaba de publicar la revista Construction and Building Materials, se ha realizado en estrecha colaboración entre las universidades británica y española. Los suelos arcillosos han sido proporcionados por fabricantes de ladrillos escoceses, de donde también proviene la lana, ya que la industria textil local no consume toda la que produce. “El enfoque es obtener un material adecuado para condiciones climáticas adversas, como las específicas de Reino Unido”, comentan los autores.

Los investigadores han analizado el efecto del reforzamiento con lana de oveja en distintos suelos, y han llegado a distintas conclusiones: “Estas fibras mejoran la resistencia de los ladrillos a la compresión, minimizan las fisuraciones y deformaciones por contracción, reducen el tiempo de secado, y aumentan su resistencia a los esfuerzos de flexión”.

Esta investigación es una de las iniciativas que fomentan el desarrollo de materiales de construcción cada vez más sostenibles. Se incluye dentro de la fabricación de ladrillos que no requieren cocción, por lo que contribuye al ahorro energético. Según los autores: “es una alternativa más sostenible y saludable que los materiales de albañilería convencionales, como la arcilla cocida y los bloques de hormigón”.

La tierra sin tratar fue uno de los primeros materiales de construcción que utilizó la humanidad. Los ejemplos más antiguos se encuentran en viviendas de Oriente Próximo de hace entre 11.000 y 12.000 años. En restos arqueológicos del siglo XIV a. C., localizados en Cerdeña (Italia), también se ha hallado material terroso mezclado con plantas o guijarros, con fines resistentes.

Fuente: SINC.

Referencias bibliográficas:

C. Galán-Marín, C. Rivera-Gómez y J. Petric. “Clay-based composite stabilized with natural polymer and fibre”. Construction and Building Materials 24(8): 1462–1468, agosto de 2010.

Galán-Marín, C.; Rivera-Gómez, C.; Petric-Gray, J. “Effect of Animal Fibres Reinforcement on Stabilized Earth Mechanical Properties”. Journal of Biobased Materials and Bioenergy 4(2): 121-128, junio de 2010.