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domingo, 23 de febrero de 2014

¿Podría resurgir la peste negra con la misma virulencia de antaño?

Primero fue la plaga de Justiniano y -siglos más tarde- la peste negra o bubónica. Las dos plagas más devastadoras que el mundo haya conocido. Ahora, científicos han descubierto pistas de las bacterias que causaron estas enfermedades pero, ¿estamos en peligro de volver a sufrir una pandemia de esas dimensiones?

Investigadores en Canadá compararon los genomas de la plaga de Justiniano con la de la peste negra y descubrieron que las dos fueron causadas por distintas cepas de la enterobacteria Yersinia pestis.

Yersinia pestis con tinte fluorescente, 2000x
Fuente: Wikipedia.
Los expertos explicaron en el estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases que saber cómo ocurrió esa evolución era crucial para entender las posibles futuras cepas de la plaga.Si bien la cepa de la plaga de Justiniano se extinguió, el patógeno que causó la peste negra evolucionó y mutó en uno que todavía hoy en día causa muertes. Según se estima, la peste bubónica afecta a unas 2000 personas actualmente. Por suerte nuestros conocimientos médicos y microbiológicos permiten una identificación rápida y un tratamiento antimicrobiano excelente. En ocasiones sigue siendo mortal.

En el siglo XIV, la peste negra mató a más de la mitad de la población europea; y unos 800 años antes, otra plaga ocasionaba una devastación similar en el imperio bizantino del emperador Justiniano.

Año 541 d.C.: Plaga de Justiniano. La peste alcanza su clímax y, aunque no podemos confirmarlo, se dice que mata a mas de 10.000 personas al día. Justiniano, el emperador de Bizancio está desesperado, entre bárbaros, hambruna y enfermedades, sus ideas imperiales empiezan a caerse. Es la primera gran pandemia de peste recogida por la historia. Evitó que el imperio bizantino conquistara Europa, diezmó a la población salvajemente y no se salvaron ni nobles ni papas de su virulencia. Estuvo dando vueltas por los puertos del Mediterráneo hasta el 767.

Pieter Brueghel el Viejo
El triunfo de la Muerte, 1562
Museo del Prado
Año 1348 d.C.: Peste negra. Un barco llega a encallar en la laguna de Venecia, cerca del puerto. Se ve incluso desde la “Piazza di San Marcos”. No lleva ningún tripulante vivo. Pero esto no es nuevo, la peste negra ya lleva un tiempo matando a la gente por toda Europa. Acabó con unos 25 millones de personas en occidente y unos 35 en oriente. Estuvo pululando en “oleadas mas suaves” hasta 1490.

Ahora, el equipo se preguntó el motivo por el cual la cepa más antigua había muerto, mientras que su prima, la de la peste negra, había logrado extenderse por todo el mundo y resurgir en el siglo XIX en Asia.

Árbol familiar de la plaga

Para responder a esta pregunta, los científicos secuenciaron el genoma de la plaga de Justiniano a partir de fragmentos del ADN de esta enfermedad que obtuvieron de los dientes de dos de sus víctimas.

El siguiente paso fue comparar esta cepa ancestral con la de la plaga actual para construir un "árbol familiar".

La bacteria que causó la peste negra
fue secuenciada por primera vez en 2011.
El equipo concluyó que la plaga de Justiniano llegó a lo que llaman un "callejón sin salida" pero no están muy seguros de los motivos.

El autor que lideró el trabajo, David Wagner, dijo que era poco probable que volvamos a ver una plaga tan mortífera como las que se vivieron en el pasado.

"Siempre están surgiendo cepas de la peste de reservas de roedores que causan enfermedades a humanos. Pero lo que no vemos son pandemias debido a que ahora la respuesta de salud pública es muy rápida".

Wagner agregó que las cepas de hoy en día son tan mortíferas como las del pasado, salvo que ahora "los humanos son quienes han cambiado".

"Hemos reducido las poblaciones de ratas y ahora tenemos antibióticos que se pueden usar para combatir brotes humanos antes de que empiecen a extenderse a gran escala".

Humanos desafortunados

La peste negra mató a millones de personas en el siglo XIV.

Sin embargo, Hendrick Poinar, de la Universidad McMaster de Canadá, quien además formó parte del equipo de investigación, advirtió que hay que seguir vigilantes.

"Esta enfermedad puede continuar emergiendo y causar terribles epidemias, por lo que uno debe estar constantemente atento a las fuentes".

El experto agregó que la evolución de Y. pestis claramente ha crecido con el tiempo, generando mutaciones nuevas en la medida que los roedores se están haciendo inmunes a ellas.

Según Poinar, a pesar de nuestra medicina moderna y sanidad, los frecuentes viajes globales podrían esparcir con rapidez cepas futuras.

Por su parte, Helen Donoghue, de la University College London, considera que es imposible saber si la peste puede algún día resurgir a gran escala. Aunque concedió que sería poco probable.

"Los humanos son sólo huéspedes accidentales para este organismo. Son los roedores y los animales que se alimentan de ellos (como las pulgas) los que son vulnerables".

"Es sólo cuando las pulgas están hambrientas o cuando se quedan sin ratas ni roedores -debido a fuertes lluvias o cuando no hay cosecha- que las pulgas buscan huéspedes alternativos. Los humanos sencillamente fueron desafortunados".

La especialista agregó que actualmente hay tantos roedores en el mundo que las pulgas no tendrían una presión de selección.

No obstante, Poinar señala que, tras los últimos hallazgos, queda la duda sobre las razones por la cual la peste negra fue mucho más exitosa que la plaga de Justiniano.

Y es ahondando en el ADN ancestral de estos patógenos del pasado que los investigadores pueden empezar a entender su evolución y el porqué fueron tan mortíferos.

Fuente: BBC.

sábado, 6 de julio de 2013

Escobas de bruja


División: Firmicutes
Clase: Mollicutes
Orden: Acholeplasmatales
Familia: Acholeplasmataceae
Candidatus Phytoplasma pini

Sin duda, el elemento más significativo de la imagen mitológica y tradicional de las brujas es la escoba. ¿De dónde salen, qué son? ¿Quién puede pensar que crecen en los bosques de coníferas de las sierras que nos rodean? Al pasear por el campo, podemos observar cómo algunas ramas de pinos presentan crecimientos extraños. Sus extremos se han desarrollado de una manera especial hasta generar grandes bolas de acículas que cuelgan del enramado. Son las escobas de brujas. Se les llama así porque recuerdan al principal símbolo de la brujería, una rama larga y libre que termina en un penacho de hierbas y hojas, denso y fuerte. 

En realidad estamos ante una malformación del crecimiento del árbol que se produce por la presencia de un parásito, un fitoplasma llamado Candidatus phytoplasma pini y que aunque utiliza diversas especies arbóreas como huéspedes, generalmente es en las del género Pinus donde se encuentra con mayor asiduidad. 

Los fitoplasmas son considerados formas intermedias entre las entidades virales y las bacterias. De dimensiones similares a los virus, los fitoplasmas son parásitos obligados del floema de las plantas. Entre los principales daños causados a su hospedador, tenemos: amarillez en las hojas, hojas pequeñas, internudos cortos y enanismo, excesiva proliferación de brotes laterales y en el caso de los pinos, piñas enanas. Los agentes causales de este tipo de enfermedades carecen de cualquier posibilidad de dispersión activa, ya que requieren de una herida en el tejido vegetal para infectar y establecerse. Sin embargo, ellos son transmitidos de planta a planta de varias formas, como propagación vegetativa, mecánica, por contacto de hojas o raíces, y mediante la semilla, polen, insectos, ácaros, nematodos, cuscuta y hongos.

El árbol se defiende haciendo crecer más hojas, que se acumulan en un punto, se secan y se quedan ahí, y crecen más hojas, y la masa se desarrolla hasta formar la escoba, a la que también se conoce como injerto de brujas; y no es inocuo, llega a matar al arbusto. 

viernes, 20 de julio de 2012

Un parásito de los peces: Cymothoa exigua


Cymothoa exigua es un crustáceo isópodo de la familia Cymothoidae. Se trata de un parásito que se agarra a la lengua de su pez anfitrión con sus tres pares de patas delanteras y bebe de la arteria que suministra de sangre a este órgano. Con el tiempo, la lengua se atrofia, así que después el crustáceo se une a los músculos de esta, reemplazándola con su propio cuerpo, y relevando allí la tensión sanguínea del sistema circulatorio del anfitrión. El pez puede utilizar al parásito como si fuera una lengua normal, y no recibe mayor daño, pues Cymothoa exigua se nutre de las mucosas del pez. No parece mostrar especial interés en la comida que este ingiere.

Se trata del único parásito conocido que sustituye exitosamente un órgano de su anfitrión.


Fuente: Wikipedia.